lunes, diciembre 18, 2006

Solo te estoy viendo.

Así que he caminado hasta muy lejos.
Prados verdes y flores hermosas. Campos desolados. Hombres y mujeres caídos a ambos lados de mi camino.

Todo eso ha quedado en el recuerdo de este interminable transito.

Nunca supe ha donde me llevaba pero con seguridad sabia de que me alejaba.

Ahora veo en mis manos la aspereza de una jornada inimaginable.

El encuentro con un destino incierto que pendía de un hilo. Razones impredecibles, atajos subconscientes. Decisiones no discutibles.

Tal vez mi pensamiento luzca igual de áspero. Es difícil edificar una conciencia cuando todo se ha venido abajo. Es que no se resume a detener la sangre, quemar el cuerpo y esconder las cenizas.

No hay nada más en mi maleta. Me siento cansado de esto y se que es justo descansar.


No hay nada más que deba botar.

Todo lo que resistía en mi se ha ido de una u otra manera y justo en este momento no quiero arrojar descuidadamente las cosas que son inherentes a mi.
Al menos ya no le encuentro sentido si lo hago.


Recuerdo las caras, los miedos, la agonía y sus muertes. No es injusta la pregunta de si acaso debí estar en su lugar. Tampoco se si se merecían el mío y es un dilema en el que la asfixia me hace renunciar prontamente.

Respiro profundo y en cada inhalación me llegas.
Ahora estas lejana.
No eres ni mucho menos el aire que necesito para vivir, pero igual se siente bien.


No estas cerca.
Ignoro acaso si por tu mente pasan pensamientos que ayuden a descifrar lo que pienso cuando te escucho una simple palabra.
Vas por el mundo y yo solo observo.
Ahora voy liviano. Me gustaría que te posaras sobre mí.


Recuerdo que lo último que hice fue patear una gran cabeza.
Sus cabellos se agitaban desordenadamente antes de terminar estallando contra las rocas. Y al final, todo parecía divertido.
Incluso en las peores circunstancias se crea un hábito de costumbre que me permite deleitarme en la agonía. La mía, la de todos.


Agite por última vez sus manos sin mayor distinción en cuanto a sus actos.

Se que a este mundo nunca entrarías y por eso he decidido descansar.
Renuncio a mi guerra.
Gane demasiado a costa de perder montones.
No quiero mas cruces con mi nombre a cuestas.

Respiro. Me detengo y miro muy despacio a mi alrededor.
Ya no recuerdo el número de veces que escuche los silbidos de las balas rozar mi cuerpo. No son frecuentes las veces en que me duele cada uno de los impactos que recibí.
No quiero entender ni pensar porque nunca hubo un solo tiro que fuera mortal. Tal vez tengo muy mala puntería.
Tal vez solo quería desahogar mis odios y mis iras, tal ves sin darme cuenta solo jugué en medio de una de esas actitudes que tanto odio.

Tal ves simplemente quería llegar de nuevo a este punto.....

Poder ver y pensar que todo lo que haces es hermoso.
Pensar sin que lo sepas, sin que lo imagines. Creer simplemente, sin juzgar. Sin idealismos ni ensueños. Simplemente ver y disfrutarlo.
Preguntarme como podría ser…si???……..muchas cosas…….pero hasta ahora vuelvo a mi. Todo abra de esperar un poco más.
Dejo mis botas. Quedan mis escritos y mis cartas inconclusas. No más cartuchos para esta causa.

……..Yo solo estoy viendo.

Cierro mis ojos y de alguna manera, cada vez que los abra, lograre que estés mas cerca. Solo espero que lo empieces a entender.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, lo de la coincidencia no lo entendí bien pero bueno, gracias por los saludos.

Por ahora, suena bonito tu escrito. A veces lo bonito, por la palabra y por el cliché que tomó, pues pierde fuerza al decirlo. En fin, saludos también te dejo por estos lares.

vylia dijo...

No quiero interpretar tus letras porque quizá pecaría por falta de objetividad, o de subjetividad, según sea el caso. Me producen muchas sensaciones.

Hay cosas que de por sí no son sencillas y exigen demasiado de nuestra propia fuerza. Sin embargo, resulta delicioso descubrir que podemos rehacernos con relativo esfuerzo sin traicionar nuestra esencia. Es extraño encontrar el final del sufrimiento en el transcurso de un minuto, porque parecería que nos suspendiéramos por mucho más que eso. Como si en verdad el sentido fuera tangible. Las heridas terminarán por cerrarse, aunque sé que dejan huella, llegará el momento en que sólo serán parte de un pasado inmediato.

Tus palabras dejan, entre muchas otras cosas, la impresión de una tranquilidad necesaria y libre. Me gusta esa visión. Ojalá las cosas salgan como deseas que sean, que cada evento nuevo te haga sonreír y ser feliz con quien quieras. Parece un muy buen momento en tu vida y me alegra que sea así. Ojalá ella de verdad lo empiece a entender.

Un abrazo gigante.